miércoles, 20 de junio de 2012

En Un Respiro Hondo


Recuerdo el primer día que oí de tu boca un par de palabras que cambiaron mi vida, recuerdo la presión y el miedo que supiste leer en mis ojos, sé también que no reaccioné de la mejor manera, tan solo sentí una fuerte presión y vacío en el pecho, mis ojos, no recuerdo en que momento empezaron a llorar; Felicidad, angustia, ¡lo que haya sido! tan solo quería que se calmara.

Pensaba en mil cosas al mismo tiempo que no pude hacer, decir o expresar de ninguna forma alguna de ellas, todo era extraño,  a cada segundo que pasaba la presión en mi pecho se hacía más fuerte, me descontrolaba, me hacía querer llorar más de lo que ya lo hacía (aun no sé si eso podía ser posible), me hacía querer gritar y salir corriendo sin dirección.

En algún momento de mi vida tuve el corazón roto y las manos llenas de sangre, mucho tiempo esa imagen fue mi manera de vida; pero con el tiempo y tus esfuerzos me hicieron ver que había más al frente y todo se vio reflejado en ese preciso momento, cuando me miraste a los ojos y sin pensarlo me levantaste en tus brazos, podías leer perfectamente mi cuerpo, sabías lo que estaba pasando.

Me metiste en la tina dejando entrar  agua tibia, no nos molestamos en considerar la ropa que se pegaba a mi , el vapor y el agua relajaron mi cuerpo, me miraste de nuevo, quise decirte algo, pero ni una palabra salió de mis labios, me sonreíste.

Sin quitarte una prenda decidiste hacerme compañía, nos recostamos un poco , sentí tus brazos a mi alrededor, giraste para mirarme fijo, respiraste hondo y yo hice lo mismo, (es tan increíble como nuestros cuerpos reaccionan en conjunto), me tomaste fuerte y hundiste nuestros cuerpos en el agua. Rozaste mi nariz con la tuya, podía ver claramente tu rostro a través de mis cabellos, tus ojos nunca me parecieron tan hermosos como en ese momento.

Sé que fueron tan solo algunos segundos, pero para mí fue mas que eso, era un pequeño tiempo fuera de este mundo donde solo tú y yo podíamos respirar, donde solo tú y yo nos podíamos mirar, sentir y tocar.

Al abrir tu boca burbujas y aire nos regresaron a la realidad; no se por qué pero tus ojos seguían siendo hermosos, con tus dedos quitaste el cabello de mi rostro y de nuevo tus labios se encontraban con los míos.

El agua se agitaba con el movimiento de nuestros cuerpos quitándose la ropa, de nuevo me volvía a sentir en nuestro pequeño mundo, pero ahora más que nunca pude sentir un nosotros en una sola persona.

No parabas de decirme las mismas palabras una y otra vez, pero algo había cambiado, la presión en mi cuerpo seguía ahí, pero ahora me aferraba a ella más que nunca.

En un respiro hondo descubrí que yo también te amaba. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario