Por mas que quisiera resumir nuestra historia en menos de
dos paginas no podría, no hay palabras suficientes para describir el mar de
emociones en el que me he sumergido por tu culpa.
Cualquiera que se preguntara por nosotros se llevaría una
gran sorpresa al saber que por solo unos momentos, dentro de estos años, solo
ha habido pocos segundos de un “nosotros”.
Deseo, pasión y curiosidad fueron las cosas que hicieron que
esto, lo que pasa entre tú y yo, fuera posible.
Sin saber que esperar, como reaccionar o que decir fui a
ciegas adentrándome en este juego en el que se supone solo seríamos tu y yo,
pero resulta que las cosas cambiaron de a poco, personas empezaron a formar
parte del juego en el que sin querer movieron sentimientos y situaciones que al
menos para mi fueron importantes.
Muchos dirían que entre nosotros no hubo errores, pero yo sé
que si, errores, malentendidos, peleas mudas y miradas de perdón.
No sé en que momento empecé a desear algo más de nosotros, y
no sé en que estúpido momento empecé a creer que podría suceder, pero creo que
fue una tontería, por que… cómo alguien como tú, con la vida que llevas, con tu
forma de ser y de pensar, podría querer algo en serio con una chica como yo,
que no sabe lo que quiere y menos como llegar a saberlo, que solo te causa
enojos, que sueles negar y no calificar como tal, pero entonces por qué ignoras
lo que realmente sucede la mayoría de las veces.
En algún momento entre ambos sé que hubo cariño, me da miedo
acercarme a la palabra amor , pero creo que algo tuvo que ver en todo esto. Si
me preguntaras cuantas veces hemos hecho el amor, me desilusionaría la
respuesta dado que han sido muy escasas a comparación de las veces que hemos
estado juntos bajo las mismas sábanas y las mimas circunstancias.
Solo una vez recuerdo que me mirabas, que realmente sentía
el amor, en donde por un momento solo importaba lo que sentíamos por nosotros,
en el calor que despedían nuestros cuerpos y las caricias que nuestras manos
regaban de manera regalada en la piel del otro, en como tus manos normalmente
frías se calentaban al tocar mi cuerpo, que ardiendo por tu causa se encontraba
temblando de placer.
Soy una cobarde, he esquivado mis decisiones respecto a ti
en miles de ocasiones, y seguramente en muchas de ellas deje ir lo que siempre
he querido, estar contigo. Pero sobre todo en una en la que pude tenerte y
darte lo mejor de mi, pero no pude, el miedo a la decepción me cegó, miedo a
sentirme menos y no ser suficiente para ti sin darme cuenta de que me gritabas
que si lo era, al menos en ese momento, que de seguro no volverá jamás.
Volviendo a mi realidad egoísta pero sobre todo cobarde al
extremo, creo que nunca te he dicho a los ojos lo que siento por ti y de verdad
desearía poder hacerlo, pero que tal si eso te aleja de mi en un momento de
pánico o de querer protegerme de ti, puesto que sabes que no va a ser un
sentimiento mutuo.
No deberías de preocuparte, ya se la respuesta, es mas que
obvia, tu solo me deseas mientras que yo te amo. No es algo raro, tu supiste
jugar bien el juego, yo solo me perdí en tus ojos y creo que no pude llegar a
tu corazón.
Amas algo de mi, eso es seguro, amas lo dispuesta que estoy
a darte todo sin pedir nada a cambio, amas mi cuerpo y lo que provoca en ti,
pasión y deseo, lujuria; sexo.
Como quisiera tener el valor de decir te que te amo, pero no
puedo, el saber que podría ser el fin de lo escaso que queda de los dos es peor
que quedarme con las palabras forjadas en el pecho.
Siempre a las expectativas de tus sobras estoy dispuestas a
tomarlas, si eso es lo que me quieres dar… adelante, te amo y no pienso pedirte
más, no sé si lo merezca ante tus ojos o siquiera si estás dispuesto a dármelo.
Luego de darme cuenta
de que nosotros nunca va a ser una palabra que entre en nuestro vocabulario,
caigo en cuenta de que las cosas que planee para ambos son meramente fantasías.
Corrí, armada de coraje, de dolor y de tristeza a decirte
las cosas que tenía guardadas dentro de mi mente y de mi corazón desquebrajado.
Pero al verte a los ojos y tocarte como siempre, mis
barreras e ideales se desvanecieron con un simple parpadeo y un respiro tuyo.
No me importo que el alcohol
nublara mis deseos, la verdad es que solo fue un pretexto para darme
valor ante tus ojos, y que si en dado caso saliera algo mal, tuviera un
pretexto para retraerme de lo que estaba pensando.
Conseguí que me alcanzaras en tu cama, comenzamos a
besarnos, la lujuria era mayor que el alcohol en tu cuerpo, pero no me importó,
yo quería sentirme tuya una vez más, con la esperanza de que no fuera la
última.
Tus manos tocaban mi cuerpo con maestría, conoces a la
perfección los rincones de mi cuerpo, sabes como y donde tocar para obtenerlo
que quieres, que mi mente se aleje de los hechos y que termine sucumbiendo ante el placer que
me causas con solo mirarme como lo haces.
Tus labios se paseaban en mis curvas, en mi piel, tu aliento
calentaba dulces espacios entre mis piernas, tus manos tomaban y clamaban lo
que es suyo desde hace mucho tiempo, pero yo sentía que era como nuestra
primera vez, como aquella única vez en la que puedo decir con el corazón en la
mano que fui tuya, que me hiciste el amor, como nunca antes y como nunca jamás.